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Librería Anticuaria Tercer Milenio |
EDITORIAL
Los comienzos de la ecología en España
En la segunda mitad del siglo XIX fue aumentando el interés de los naturalistas por las relaciones de los seres vivos con su medio ambiente hasta que en 1866 Ernst Haeckel creó la palabra ecología para definirlas.
En 1913 aparece el Journal of Ecology, publicado por la British Ecological Society y en 1920 Ecology, de la Ecological Society of America.
La inquietud sobre el estudio del medio ambiente también influyó sobre científicos españoles tales como el naturalista Ignacio Bolívar, entonces director del Museo de Ciencias Naturales, su discípulo Odón de Buen e igualmente el ingeniero de montes Joaquín María de Castellarnau. Este último, en 1877, estudió diversas agrupaciones de aves en función de su hábitat en la Sierra de Guadarrama.
A partir de 1890 no se detectan nuevos intentos de investigar problemas ecológicos. Por ello se consida a Emilio Huguet del Villar y a Celso Arévalo como los iniciadores del estudio científico de la ecología en nuestro país.
Emilio Huguet del Villar y los comienzos de la ecología en España
Nació en Granollers, Barcelona, en 1871 y murió en Rabat en 1951. Geógrafo y economista, destacó además por sus estudios sobre geobotánica y sobre edafología, término este último, que él mismo incorporó al idioma español.
Se caracterizó por introducir los conceptos biológicos modernos en las materias que estudió, logrando acercar España a las nuevas corrientes científicas, así como descartar falsas ideas que hasta entonces habían sido aceptadas.
Discípulo del botánico Eduardo Reyes Prósper, entre 1912 y 1915 trabajó sobre un mapa de la región de Gredos, lo que le permitió estudiar su geobotánica, describiendo quince nuevas especies de plantas.
En 1915, formó parte, junto a Hugo Obermaier y Juan Carandell Pericay, de la expedición que estudió el glaciarismo en la citada región de Gredos.
Entre 1915 y 1916 mantuvo reuniones con Hugo Obermaier, Lucas Fernández Navarro y Eduardo Hernández Pacheco para preparar un léxico glaciológico castellano, según proyecto de la Sociedad Española de Historia Natural.
En 1921 publicó El valor geográfico de España, Madrid, Sucesores de Rivadeneyra, donde anticipa la valoración del concepto de estepa.
En 1925 publicó Avance geobotánico sobre la pretendida estepa central en España. En este trabajo rechaza la interpretación de la meseta central como región esteparia, calificación dada por Willkomm en 1852 y seguida desde entonces por los autores españoles como Odón de Buen, Apuntes geográfico-botánicos sobre la zona central de la Península Ibérica, Anales de la Real Sociedad Española de Historia Natural, 1883 y Eduardo Reyes Prósper, Las estepas de España y su vegetación, Madrid, 1915.
En 1924 fue miembro del Congreso Edafológico Internacional de Roma y adherido a la Comisión II (para el estudio químico del suelo y que presidía el húngaro Sigmond), esta Comisión le encargó en 1925 organizar en España la colectividad que hubiera de colaborar en sus trabajos. La Comisión organizadora, denominada Comisión de Edafología y Geobotánica, en la cual Huguet del Villar actuó como Secretario General y Técnico, estuvo inicialmente constituida además por cuatro por ingenieros agrónomos (Quintanilla, Alcaraz, Díaz Muñoz y Marcilla) y cuatro ingenieros de montes (Iturralde, Cañedo-Argüelles, Dalda de Torre y Lillo). El plan de Villar para las actividades de la Comisión, incluía, en palabras de su autor, un programa de:
1. Participación activa en todos los actos internacionales relativos a Edafología y Geobotánica, 2. Formación en España de una verdadera escuela de esas especialidades y 3. Organización y realización del trabajo sistemático.
Y unos objetivos:
a. Estudio de la ecología de las especies aisladamente, b. De la geografía de las especies, c. De la sinecología o estudio de las asociaciones del paisaje vegetal español y su ecología respectiva y d. De la Geografía botánica sinecológica del país.
En 1926 publicó La edafología y la geobotánica en la vida internacional en España. I. La organización internacional de la ciencia del suelo, donde recoge los datos anteriores
En 1929 publicó Geobotánica, Barcelona, Labor. Por entonces era Especialista en Geobotánica y Edafología en el Instituto Nacional de Investigaciones y Experiencias Agrícolas y Forestales.
En 1931 publico El suelo, Barcelona, Salvat
Limitándonos a sus publicaciones sobre ciencias naturales, citaremos:
1. Avance geobotánico sobre la pretendida estepa central en España. I. El problema y el método. Ibérica. Tomo XXIII (1925/I), págs 281-283.
2. Avance geobotánico sobre la pretendida estepa central en España. II. Xero-Quercetum climax y sus facies. Ibérica. Tomo XXIII (1925/I), págs 297-302.
3. Avance geobotánico sobre la pretendida estepa central en España. III. Etapas y fases subseriales. Ibérica. Tomo XXIII (1925/I), págs 328-333.
4. Avance geobotánico sobre la pretendida estepa central en España. (y) IV. Lithoseries. Ibérica. Tomo XXIII (1925/I), págs 344-350.
5. La edafología y la geobotánica en la vida internacional en España. I. La organización internacional de la ciencia del suelo. Ibérica. Tomo XXV (1926/I), págs 186-188.
6. La edafología y la geobotánica en la vida internacional en España. II. El estudio físico y químico de los suelos y la geografía edafológica. Ibérica. Tomo XXV (1926/I), págs 203-207.
7. La edafología y la geobotánica en la vida internacional en España. III. La colaboración internacional en geobotánica. Ibérica. Ibérica. Tomo XXV (1926/I), págs 220-223.
8. La edafología y la geobotánica en la vida internacional en España. (y) IV. La Comisión Española y su misión. Ibérica. Tomo XXV (1926/I), págs 264-266.
9. Geobotánica. Barcelona. Labor, 1929.
10. El suelo. Barcelona. Salvat Editores, 1931.
11. El valor geográfico de España. Madrid, Sucesores de Rivadeneyra, 1931.
Celso Arévalo y Carretero y los comienzos de la ecología en España
Celso Arévalo Carretero nació en Ponferrada (León) en 1885. Estudió Ciencias naturales en Madrid.
En 1903 fue nombrado socio numerario de la Real Sociedad Española de Historia Natural.
Se licenció en 1904, interesándose por entonces en la geología.
En 1905 se doctoró, cambiando su residencia a Segovia. En 1907 fue nombrado profesor auxiliar en la Universidad de Zaragoza.
En 1910 obtuvo por oposición la cátedra Ciencias Naturales en el Instituto de Mahón desde donde pasó pronto al Instituto General y Técnico de Salamanca.
En 1912 ocupó por traslado la cátedra en en Instituto de Valencia creando el Laboratorio de Hidrobiología de Valencia, primer centro español de investigación ecológica.
En 1913 impulsó la creación en Valencia de la sección local de la Real Sociedad Española de Historia Natural.
En 1914 presentó oficialmente el Laboratorio de Hidrobiología Española, siendo nombrado director del mismo y publicando La Hidrobiología como Ciencia creada por las nuevas orientaciones de la Historia Natural, Iberica, vol II, págs 317-319 (1914).
Permaneció en Valencia hasta 1919 en que pasó definitivamente al Instituto Cardenal Cisneros de Madrid.
En 1921 se le concedió a Celso Arévalo una beca de la Junta para la Ampliación de Estudios mediante la cual visitó varios países europeos.
En 1944 murió en Madrid.
Al trasladarse a Madrid incorporó el Laboratorio de Hidrobiología al Museo Nacional de Ciencias Naturales, dejando en la dirección del mismo a Luis Pardo (Valencia, 1897). Al trasladarse a Madrid Pardo, entra en decadencia el Laboratorio, al igual que la Sección, terminando por desaparecer con la guerra civil.
Las principales publicaciones de Celso Arévalo son:
1. Modificación del procedimiento de Delesse para el análisis mecánico de rocas. Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural, tomo III, págs 281-285 (1903).
2. Ensayo de una clasificación y nomenclatura cristalográfica. Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural, tomo IV, págs 137-144 (1904).
3. Acerca de un bólido que cruzó el meridiano de Segovia el día 3-IX-1904. Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural, tomo IV, págs 371-372 (1904).
4. Noticia sobre una cuña neolítica de jadeita procedente de la estación prehistórica de Argecilla (Guadalajara). Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural, tomo V, págs 102-104 (1905).
5. Contribución al estudio de los Hidrozoarios españoles existentes en la Estación de Biología Marítima de Santander. Memorias de la Real Sociedad de Historia Natural. Madrid. Tomo IV, Memoria 3, páginas 79-109, 7 láminas (lám. XIII-XIX) fuera de texto (1906).
6. Observaciones acerca del romboedro de calcita con aristas culminantes de 108º procedente de Hinojosa (Salamanca). Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural, tomo VII, pág. 95 (1907).
7. Manual de Higiene privada y social. Segovia, Imprenta del Diario de Avisos, 1910. Un volumen en octavo de 126 páginas, 1 hoja, 20 figuras y 1 mapa plegado.
8. Sobre una notable combinación diplododecaédrica en los cristales de la pirita de Caravaca (Murcia). Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural, tomo XI, págs 99-104 (1911).
9. La Hidrobiología como Ciencia creada por las nuevas orientaciones de la Historia Natural. Iberica, volumen II, págs 317-319 (1914).
10. Compendio de anatomía y fisiología humanas. Valencia, Tipografía Moderna, 1917. Un volumen en cuarto de 149 páginas, ilustrado. Segunda edición, Madrid, Unión Poligráfica, 1935. Un volumen de 307 páginas.
11. Hallazgo de un briozoo de agua dulce en Valencia. Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural, tomo XVII, página 76 (1917).
12. Notas hidrobiológicas. Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural, tomo XX, página 163-168, tres figuras (1920).
13. Un nuevo Argulus español. Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural, tomo XXI, página 108-110, una figura (1921).
14. Sobre el concepto preciso de la palabra hidrobiología, en su sentido estricto. Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural, tomo XXI, páginas 171-177, (1921).
15. Algunas consideraciones sobre la variación temporal del plankton en aguas de Madrid. Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural, tomo XXIII, páginas 94-103, (1923).
16. El lago de Carucedo. Memorias de la Real Sociedad de Historia Natural. Madrid. Tomo XI, Memoria 8, páginas 305-330 y 20 figuras (1923).
17. Introducción al conocimiento de la flora de España. Madrid, 1924. Un volumen en octavo de 231 páginas y 132 figuras.
Se publicó una segunda edición en Segovia, El Adelantado, 1929. Un volumen en octavo de 235 páginas y 132 figuras.
Otra edición en Madrid, Gráfica Universal, 1933. Un volumen en octavo de 231 páginas y 132 figuras.
Otra edición (sin especificar) en Madrid, Gráfica Universal. Un volumen en cuarto de 152 páginas y 132 figuras.
18. Geología con nociones de cristalografía. Madrid. A. Marzo, 1925. Un volumen en octavo de XIII + 271 páginas con 277 figuras.
19. Nociones de historia natural. Adaptadas al cuestionario oficial vigente. Antonio Marzo. Madrid, 1928. Un volumen en cuarto con 236 páginas y 423 figuras.
20. La vida en las aguas dulces. Madrid, Labor, 1929. Un volumen en octavo de 198 páginas, 85 figuras y IV láminas fuera de texto.
21. Lecciones de Biología General. Segovia, El Adelantado, 1929. Un volumen en cuarto de 115 páginas y 47 figuras.
22. Historia Natural Popular. Barcelona, Ramón Sopena, 1931. Un volumen en cuarto de 448 páginas, 289 figuras y XVI láminas fuera de texto.
23. Animales salvajes y domésticos de los diversos países. Madrid, Imprenta de A. Marzo, 1933. Un volumen en cuarto de 86 páginas, 1 hoja y 45 ilustraciones.
24. Métodos esotéricos en ciencias naturales. Clave de clasificación de conchas españolas. Madrid, A. Marzo, 1933. Un volumen en cuarto de 62 páginas, ilustrado.
25. La Historia Natural en España. Aplicación del método histórico al estudio de las Ciencias Naturales. Primera parte. Introducción. Edad Antigua y Media. El descubrimiento de las Indias y las Ciencias Naturales. Madrid, , Unión Poligráfica, 1935. Un volumen en octavo de VII + 149 páginas y 68 figuras.