Librería Anticuaria Tercer Milenio


EDITORIAL

La Microbiología en España en el siglo XIX y primer tercio del XX


 

La Microbiología en España (1)

 

 

1. Antecedentes históricos

El desarrollo científico de la microbiología está ligado como ningún otro campo de la biología a los progresos metodológicos de fines del siglo XIX y comienzos del XX. Pero  la microbiología que, con sus diversas especialidades de bacteriología, protozoología, virología, etc., no apareció hasta 1900, hunde sus raíces en antiguos problemas biológicos que habían sido largamente debatidos.

Los problemas antiguos en los que la microbiología estaba implicada son fundamentalmente tres: el origen de los organismos vivos, los procesos  de putrefacción y fermentación y las enfermedades infecciosas.

1. Microbiología y generación espontánea

Los naturalistas de la antigüedad  aceptaban como normal la  generación espontánea. Aristóteles (384-322 a. C), Harvey (1578-1657) o van Helmont (1580-1644) creían que los animales inferiores (parásitos, insectos e incluso ratas) podían originarse de la materia en descomposición por un proceso de transmutación. 

Francesco Redi (Arezzo, 1626- Pisa, 1698) probó que los gusanos de la carne nacen de los huevos que sobre ella depositan las moscas y no de su putrefacción. Impidiendo el acceso de las moscas a la carne mediante un paño fino, comprobó que los gusanos no aparecían aunque si la putrefacción.

Sin embargo se siguió aceptando que los organismos primitivos podían originarse por generación espontánea.  Buffon (1707-1788) o Needham (1713-1781) creyeron que los microorganismos se originaban de esta manera. Lazzaro Spallanzani (1729-1799) demostró que los infusorios no aparecían en caldos hervidos y sellados en frascos de vidrio. Por ello se opuso  enérgicamente a la doctrina de la generación espontánea.

Pero la generación espontánea fue aceptada por naturalistas posteriores. Rudolphi (1771-1816) creía en este origen para las tenias a pesar de ser un especialista en la materia. El terreno donde más se discutió fue precisamente el de los microorganismos.

El debate quedó definitivamente zanjado hacia 1860 con los trabajos de Louis Pasteur (1822-1895). En la controversia que mantuvo con Pouchet (1800-1872) probó que las bacterias no aparecían en los caldos de cultivo estériles si se eliminaban los microorganismos del aire que llegaba hasta ellos. El desarrollo posterior de este hallazgo, permitió a Pasteur inventar el método de conservación de la leche mediante el calor (pasteurización).

 

2. Fermentación y putrefacción

Durante el siglo XVIII se desconoció el papel que los microorganismo tenían en los fenómenos de la fermentación y putrefacción. Para los químicos del final del siglo, como Chaptal,  los agentes de aquellos procesos eran el aire, la humedad y el calor. La acción de los tres ocasionaría la degradación de los vegetales y animales.

A partir de Lavoisier y Berzelius se había estudiado la fermentación de diversas productos químicos y biológicos como el alcohol o el almidón. Se encontraron algunas substancias tanto del reino animal como del vegetal que producían la degradación de los materiales orgánicos y a las cuales llamaron fermentos.

El ingeniero de Latour afirmó que la levadura estaba formada en realidad por microorganismos a los cuales debía su actividad.  Schwann trató de demostrar que la putrefacción y fermentación eran debidas a agentes existentes en el aire y que eran destruidos por el calor. Estos trabajos no consiguieron convencer a químicos destacados como Berzelius, Wöhler o Liebig.

Así estaban las cosas cuando Pasteur descubrió que eran microorganismos la causa de la fermentación de la leche y que estos microorganismos eran capaces de degradar las soluciones azucaradas para formar ácido láctico. De la misma forma ocurría con la fermentación alcohólica y butírica.

A finales del siglo se acepta que las emanaciones pútridas originadas en la descomposición cadavérica de los animales se originan al reaccionar los principios constituyentes del cuerpo animal bajo la acción del oxígeno del aire. Este fenómeno de putrefacción requeriría indispensablemente  la presencia de microorganismos.

 

3. Enfermedades infecciosas

El origen de las enfermedades infecciosas y el mecanismo de contagio eran realmente desconocidos en el siglo XVIII. Frente a la teoría del contagio por emanaciones, dominante en esa época, se levantaba la opinión de algunos estudiosos . Por ejemplo, Feijóo creía que estas enfermedades se propagaban por el paso de menudísimos insectos de un individuo a otro. 

Para Feijóo la palabra insecto tenía un sentido muy vago. Aunque sus ideas coinciden básicamente con nuestros conocimientos actuales, el tratamiento científico de los procesos infecciosos no se iniciaría en realidad hasta los estudios de Pasteur y Koch.

Durante la primera mitad del siglo XIX una serie de descubrimientos confirmaron las antiguas hipótesis y permitieron al anatómico Jakob Henle afirmar en 1840 su convicción de que las enfermedades infecciosas eran originadas por agentes vivos.

A mediados del siglo los tratados médicos seguían citando como causa de enfermedades tales como el tifus, la peste, el cólera o la fiebre amarilla, a la intoxicación por un hipotético agente miasmático. Chomel acepta la existencia de estos miasmas a pesar de escapar a los sentidos y a los medios de investigación y considera probable que sean agentes materiales a los que define como principio contagioso o virus. Estos términos siguen utilizándose hasta fines del siglo.

Aún en 1885, el higienista Francisco Javier Santero (Madrid, 1848-Buenos Aires, 1923) escribía que los miasmas son venenos contenidos en los medios exteriores, aire, suelo a agua, capaces de multiplicarse indefinidamente fuera del organismo, mientras que los virus serían agentes que se reproducen en el organismo. Los miasmas se transmiten por el aire o por el agua y los que proceden de individuos enfermos ocasionan las enfermedades epidémicas. Los virus, por el contrario, representarían una modificación molecular sufrida por los principios orgánicos del individuo enfermo y su contagio desarrollará afecciones puramente locales y no epidémicas. Son ideas apenas más evolucionadas que las que tenían los naturalistas cien años antes.

 

2. Cronología del desarrollo de la Microbiología

Teniendo en cuenta todas estas circunstancias, se puede citar cronologícamente una serie de hechos y descubrimientos que representan el desarrollo de la microbiología a lo largo del tiempo:

1629-31. La peste se cobra cientos de miles de muertos en Italia.

1663. Ledermüller denomina infusorios a  microorganismos que obtiene a base de infusiones de heno.

1674. Van Leeuwenhoek descubre y describe por primera vez las bacterias. Por ello es considerado el padre de la protozoología y de la bacteriología.

1684. Francesco Redi publica Osservazioni intorno agli animali viventi che si trovano negli animali viventi que sirve para descartar la generación espontánea en animales macroscópicos.

1720. Se declara una epidemia de peste en Marsella, última en Europa occidental. En España se establece la cuarentena obligatoria para todos los buques que vinieran de aquella ciudad.

1723. La fiebre amarilla, hasta entonces desconocida en Europa, hace su aparición  en Lisboa.

1751. Una ordenanza de Fernando VI establece la obligación de declarar las enfermedades infecciosas.

1765. Lazzaro Spallanzani demuestra  que no existe la generación espontánea en los infusorios.

1784. Brote epidémico de paludismo en España.

1786. Otto Fredericus Muller hace la primera clasificación de los microbios en su obra Animalcula Infusoria, Fluvatilia et Marina.

1796. Edward Jenner lleva a cabo la vacunación contra la viruela humana mediante pústulas de la viruela vacuna. En 1798 publica An Inquiry into the Causes and Effects of the Variolae Vaccinae.

1800. La fiebre amarilla llega al puerto de Cádiz  a bordo de un navío procedente de Cuba. Durante los primeros años del siglo XIX España sufre varias  epidemias de esta enfermedad.

1830. La epidemia de cólera asiático llega a Europa.

1833. El cólera entra en España por el puerto de Vigo. 

1838. Ehrenberg publica Die Infusionsthierchen, introduciendo muchos términos todavía utilizados en la microbiología.

1843-1854. Dos invasiones sucesivas de cólera provocan más de 300.000 muertes en España.

1845. Siebold coloca a los infusorios en su lugar exacto. En su Anatomía comparada los reúne con los rizópodos para formar el grupo de los protozoos.

1849. Pollender  y algo más tarde Davaine y Rayer, encuentran bacilos microscópicos en la sangre de los animales muertos del carbunco.

1857. Louis Pasteur demuestra que las fermentaciones se deben a la acción de microorganismos que se inactivan mediante la ebullición.

1860. Pasteur demuestra que los microorganismos se transmiten a través del aire en forma de gérmenes invisibles, lo que permitió descartar definitivamente la generación espontánea.

1865. Pasteur patenta la técnica de la esterilización del vino por el calor (pasteurización).

1865. Joseph Lister, basándose en la teoría del origen microbiano de las enfermedades infecciosas, introduce la antisepsia hospitalaria.

1865. Pasteur relaciona la pebrina, enfermedad de los gusanos de seda, con  unas bacterias que se encuentran en las hojas de la morera.

1865-1875. Pandemia de cólera. Afectó a España en 1865.

1868. Davaine demuestra empíricamente que la causa del ántrax mediante la inoculación de pequeñas cantidades de sangre de animales enfermos.

1871 . Cohn descubre las esporas.

1877. Los trabajos de Pasteur y Koch esclarecen la causa del carbunco humano.

1880. Pasteur descubre que la inoculación de gérmenes atenuados protegía a las aves del cólera de las gallinas.

1881. Pasteur desarrolla la primera vacuna artificial  para el carbunco del ganado lanar.

1881-1896. Pandemia de cólera. Afectó a España en 1885.

1882. Robert Koch descubre el bacilo de la tuberculosis.

1883. Koch aísla el bacilo del cólera.

1885. Jaime Ferrán consigue la vacuna del cólera a partir del bacilo aislado por Koch.

1885. Pasteur desarrolla la vacuna de la rabia.

1888. Inauguración del Instituto Pasteur.

1890. Koch determina las características de los gérmenes patógenos (postulados de Koch).

1892. Iwanowski descubre el virus  responsable del mosaico del tabaco.

1898. Se publica en Zaragoza el primer tratado español de microbiología. Su autor es Luis del Río y Lara.

1899. Fundación en España del Instituto Nacional de Serología, Vacunación y Bacteriología más tarde llamado Alfonso III.

1889-1923. Pandemia de cólera. Afectó a España en 1911.

1915. Towrt y D'Herelle descubren los bacteriófagos.

1918-1919. La epidemia de gripe (gripe española) provoca 30.000.000 de muertes.


 

La Microbiología en España (2)

 

 

3. Obras tempranas publicadas en España sobre enfermedades infecciosas

 

1768. Andrés Piquer. Tratado de las Calenturas. Madrid. Joachin Ibarra. La quinta edición apareció en Madrid en 1788, editada por Antonio Baylo.  Las calenturas serían lo que actualmente conocemos como procesos febriles, una gran parte ocasionado por enfermedades infecciosas. En la obra considera al aire como causa fundamental de las calenturas. Según escribe Piquer: "el ayre no siempre causa las calenturas por el calor, frialdad, y demás alteraciones sensibles con que suele comunicarse á nuestros cuerpos, sino por las influencias imperceptibles que adquiere de los Astros o de las exhalaciones de la tierra. ... Tambien sucede, que algunas naturalezas hay tan robustas, que pueden superar la fuerza del ayre; y otras hay, que aunque sean débiles, no caen en las enfermedades epidémicas, porque el vicio que el ayre trahe consigo, no se proporciona con su naturaleza".

1776. Antonio Pérez de Escobar. Avisos Médicos populares, y domésticos. Historia de todos los contagios: Preservcion, y medios de limpiar las casas, ropas, y muebles sospechosos. Madrid. Joachin Ibarra

La obra expone una visión clásica del tema pero algunos de sus párrafos nos permiten comprender el conocimiento que se poseía en el último cuarto del siglo XVIII sobre las enfermedades infecciosas: "Contagiosas se dicen aquellas enfermedades, que contienen un vicio extraordinario, capaz de comunicarse á otros, y causar en ellos la misma especie del mal. Este vicio se engendra en un cuerpo enfermo, y de él sale unas veces sensiblemente entre algun humor, como la linfa salival en la hydrophobia, y la genital en el mal venéreo: otras veces sale insensiblemente en forma de vapor; como en la peste, viruelas, sarampion, y disenteria; y haciendo transito a otro cuerpo, constituye lo que se llama contagio... El contagio consta de tres partes. Primera, el cuerpo enfermo, que contenga vicio capaz de inficionar: segunda, cuerpo sano, que le reciba, y de esta causa contrayga el mismo mal: tercera, la infeccion, que consiste en una porción humoral, ó halituosa, por cuyo medio pasa de un cuerpo á otro el vicio, y la enfermedad... Por contagio comunmente se entienden los miasmas, ó semillas de la infección... Cada una de las enfermedades contagiosas arroja su peculiar contagio; por esto son muchos, y distintos expecíficamente entre sí. Esto se hace mas patente, si se considera que cada una tiene su privativo efecto; pues el enfermo virolento, quando inficiona á otro, no produce otra enfermedad que viruelas: el pestífero peste; el leproso lepra; y así en los demás. Respeto al modo, y medios de comunicarse, y propagarse (el contagio) se distribuye en tres clases. Primera, quando el contagio en su ser natural tiene tanta fuerza, y extension, que no solo se comunica por contacto inmediato, y lo reciben los cuerpos vivientes, que están cercanos, sino que se pega tambien á las ropas, y muebles, y se esparce por el ayre, residiendo, y conservándose por algun tiempo sin desvanecerse, así en las ropas, y muebles, como en el ayre: de suerte, que aun transportado á otros parages distantes, retiene la aptitud para inficionar, y propagarse. Este modo...es el mas general. La segunda, es quando el contagio está reducido precisamente por la mas íntima accion de un inmediato contacto. La tercera, y es la mas limitada, quando el contagio consiste en unos particulares, y determinados hálitos, capaces de desvanecerse, y perder su actividad á una no larga distancia, y solo puede inficionar á los que están para recibirlos próxîmos, ó muy cercanos.. A la primera clase corresponden la peste, calenturas pestilenciales, las viruelas, y el sarampion... A la segunda clase se reducen el mal de la rabia, y el mal venereo... La tercera clase es como un medio entre las dos referidas, y á ella pertenece la lepra, la sarna, la disenteria, y la calentura maligna... Los contagios guardan su cierta analogía, y esto se observa entre los que son propios de las plantas, y los árboles. Tambien entre los de los animales, y de estos entre los de la misma especie, con la notable diferencia, que el contagio que es propio de las platas, y de los árboles, no trasciende á los animales; y el que es propio de estos no inficiona á los hombres".

1786. Francisco Gil. Disertación Físico-Médica en la qual se prescribe un método seguro de preservar a los Pueblos de Viruelas hasta lograr la completa extincion de ellas en todo el Reyno. Madrid. Viuda de Ibarra, Hijos y Compañía.

El autor propone el aislamiento de los enfermos de viruela que él mismo practicó en el Monasterio del Escorial, relatando el éxito de tal proceder para controlar la enfermedad.

1801. François Chaussier. Orígen y descubrimiento de la Vaccina. Traducido y enriquecido con varias notas por Pedro Hernández. Madrid.  Benito García y Compañía.

En el prólogo, Pedro Hernández aconseja vehementemente la técnica de Jenner (vaccina) con el fin de combatir la viruela. La técnica se describe en la obra con la ayuda de varias ilustraciones que reproducimos.

1804. Piguillem Hermanos, Revert, López, Riera, Cano. Extracto de los mejores escritos sobre la Calentura Amarilla de las Américas. Barcelona. Compañia de Jordi, Roca y Gaspar.

La obra trata de la epidemia de fiebre amarilla que padeció Andalucía en los primeros años del siglo XIX y de sus antecedentes americanos

1805. Anónimo.Historia suscinta del origen, síntomas y métodos curativos de las enfermedades epidémicas, bajo el aplicado epitecto de la Fiebre Amarilla de los Estados Unidos de América entresacada de los mejores autores Franceses, Ingleses, y Americanos que hablan de la Materia. Compuesta por uno de los mas amigos de la humanidad y vecino de Cádiz. s.l. Casa de Misericordia.

El autor se refiere también a la epidemia de fiebre amarilla que se sufrió Cádiz en agosto de 1800 y que en los años posteriores se extendió por otros puntos de Andalucía.

1824. Palloni. Memoria sobre el contagio de la Fiebre Amarilla. Traducido por Juan Francisco Bahí. Precedida de un discurso médico-práctico del traductor, demostrativo de la opinión errónea de los que creen ser la fiebre amarilla indígena en Barcelona. Barcelona. Junta Superior de Sanidad. Viuda de Agustín Roca.

La obra trata de esclarecer el origen americano de los brotes epidémicos de fiebre amarilla de Europa y a los que anteriormente se habían presentado en diversos puertos Españoles tales como Cádiz, Cartagena, Alicante y Barcelona (1821). 

1832. Alex. Moreau de Jonnés. Monografía ó Tratado completo del Cólera-Morbo Pestilencial. Madrid. Moreno.

El cólera es una enfermedad endémica de la zona de Calcuta, Madrás, Bombay, etc. En 1823 apareció en Astrakan. En 1830 se extendió por los países del Volga y del Caúcaso, prosiguiendo su avance por Austria e Inglaterra (1831-32), pasando a Francia y Holanda. En Francia ocasionó más de cien mil víctimas mortales. En España apareció en 1833 en el puerto de Vigo. Alejandro Moreau de Jonnès fue un militar y economista francés (1778-1870) al que se debe varias obras de higiene. En relación a las circunstancias narradas en la citada obra, Pedro Felipe Monlau escribió en el mismo año un librito titulado El cólera morbo invadirá España.

1859. José Varela de Montes Piretología Razonada. Filosofía Clínica aplicada al estudio de las Fiebres y de las Calenturas. Santiago. Jacobo Souto é Hijo.

La obra es un tratado médico de los procesos febriles, expuesto  en una época anterior a la del desarrollo de la bacteriología.

1876. Ramón Sánchez y Merino. Tratado General de las Fiebres Esenciales. Madrid. Sánchez.

Como el propio autor confiesa, la obra no aporta nada nuevo en el conocimiento de las enfermedades febriles.

En las obras de higiene la relación entre microbios y  enfermedades aparece tardíamente. Así en la tercera edición de la Higiene privada de Pedro Felipe Monlau, publicada en 1864 puede leerse: "Hay ciertas emanaciones cuya presencia no puede certificarse por los medios eudiométricos conocidos, y que sin embargo vician el aire y causan en nuestros órganos desórdenes más ó menos profundos. Tales son los miasmas que se engendran comunmente en toda reunión de personas enfermas. Los miasmas ... no son idénticos, y cada enfermedad da nacimiento á miasmas diferentes en su modo de obrar.... Lo hasta aquí dicho de los miasmas es aplicable tambien á los efluvios pantanosos, que se desprenden de los pantanos, de los lagos, de los arrozales, de las albercas, de las balsas, de las aguas encharcadas, etc."

En la cuarta edición de sus Nociones de Fisiología e Higiene,  Joaquín González Hidalgo escribe en 1870. "Las aguas estancadas son muy perjudiciales para la salud por los miasmas que desprenden y que introducidos por absorción pulmonar o cutánea en el cuerpo, producen enfermedades graves y muchas veces mortales. El cólera, en la India, la fiebre amarilla, en el Golfo de Méjico, la peste, en Levante, y las tercianas en nuestros climas, son enfermedades que resultan de los miasmas que se desprenden de las aguas estancadas por la putrefaccion de sustancias orgánicas a beneficio del calor y la humedad".

Fueron los trabajos y descubrimientos de Pasteur a partir de la década de los setenta del siglo XIX, aplicando una metodología similar a la utilizada para investigar la fermentación y putrefacción y que sirvieron para descartar la generación espontánea de los microorganismos, los que permitieron desarrollar el cuerpo de doctrina de la etiología bacteriana de las enfermedades infecciosas. Junto a los trabajos de sus discípulos Joubert, Chamberland y Roux y por supuesto a los de Koch, permitieron que la Biología y Medicina entrasen en una nueva era.

En 1890 se publicó en Madrid la obra de Dujardin-Beaumetz La higiene profiláctica, en la que se exponía, de forma sencilla, el desarrollo histórico de las primeras etapas de la microbiología médica, así como el estado de conocimiento de la misma en ese momento.


 

La Microbiología en España (3)

 

4. Los microorganismos en las obras de Historia Natural publicadas en España en el siglo XIX

El tratamiento  de los microorganismos en las primeras obras de Historia Natural publicadas en España en el siglo XIX se limita a reproducir lo que años antes habían aportado los sistemas de clasificación desde Linneo a Cuvier. En la primera obra moderna de Historia Natural española dedicada a la enseñanza, Lecciones de Historia Natural, publicada por la Viuda de Roca en Barcelona en 1820, Agustín Yáñez incluye en los Zoófitos a los Infusorios los que subdivide en dos órdenes, Rotíferos y Homogéneos. Yáñez los describe de esta forma: "Linneo incluye en este mismo subórden (Zoófitos libres) una porción de animales de una pequeñez extraordinaria, destituidos de órganos externos visibles, que se agitan con rapidez dentro de varios líquidos y se hallan en todos los cuerpos orgánicos. Estos animales microscópicos ó invisibles á la simple vista se llaman Infusorios, porque parece que se hallan en infusion; y forman un orden aparte en el systema naturae reformado por Gmelin y en todos los modernos, cuyo órden está en el último eslabón del reyno animal. Una gota de vinagre, una partecilla de queso, una corta porción del sarro de los dientes, y hasta una gota del agua mas cristalina, son otros tantos océanos en que se observa nadar una multitud incomprehensible de estos animales microscópicos". Entre las plantas inferiores, cita únicamente los líquenes, hongos y algas.

En 1834  se publicaron en Valencia, en la imprenta de Cabrerizo, las Lecciones elementales de la Historia Natural de los Animales de G. Cuvier, traducidas por José Garriga y Baucís de la Real Academia de Ciencias Naturales y Artes de Barcelona. La obra en dos volúmenes, describe a las Monadas (Monas) como "los animales mas simples i mas pequeños que se conocen, porque aun valiéndose de los microscopios de más fuerza, solo parecen puntos, redondos u ovalados, que se mueven con celeridad i en todas direcciones. Hai millares de ellos en la más pequeña gota de una infusion, o de agua encharcada. Casi está uno tentado de creer que muchos de estos animales microscópicos no son formas mas que la descomposicion de las substancias que se han puesto en infusion".

En 1838 se publicó el Tomo III de los Nuevos Elementos de Historia Natural de Salacroux, traducidas por José Rodrigo, doctor en Medicina y Cirugía. La obra incluye una Quinta Clase de animales (Microzoologia) en la que incluye los Microzoarios (microscópicos, infusorios o animalillos) bajo cuyo nombre señala "un gran número de animalitos esencialmente acuáticos que no se pueden percibir á simple vista, y en los que no se encuentra órgano alguno especial para la sensibilidad, movilidad, reproduccion y nutricion". Dentro de este grupo incluye la familia de los Monadarios que "toman su nombre del griego monas, átomo, porque en efecto su cuerpo está reducido á un simple punto esférico ó globuloso, en el cual no se halla boca ni cola. Divide esta familia en tres grupos principales: los Vólvoces, los Protéos y los Monades. En cuanto a los Monades (monas) se escribe "deben mirarse mas bien como el elemento de todos los cuerpos organizados que como animales verdaderos: son por decirlo asi unos átomos imperceptibles y homogéneos, en los cuales el mejor microscopio no puede hacer descubrir vestigio alguno de órgano particular. A pesar de esta sencillez de organizacion, los monades gozan de una movilidad prodigiosa. Cuando se examina una gota de agua, se percibe en ella una multitud innumerable de estos animalillos ó átomos globulosos, que ruedan continuamente unos sobre otros. Pero para que este movimiento se verifique es preciso que el animal esté sumergido en el agua; pues luego que queda en seco, cesa de obrar, y muere". En cuanto a los seres incluidos en este grupo se escribe: "La principal especie de este género es el monade elemental, llamada asi  por alusion á lo que acabamos de decir, que es el principio de toda organizacion. Una segunda especie es la monade polvo, que se encuentra, asi como la especie precedente, en todas las aguas, aun las mas puras". Acompaña esta descripción una figura en la que se aparecen los monades y que constituye una de las primeras representaciones de bacterias en obras de historia natural publicadas en España.

En 1842, Agustín Yáñez publica el Diccionario pintoresco de Historia Natural. Barcelona. Joaquin Verdaguer.

En dicho diccionario, inserta un artículo referente a los Infusorios.

El mismo Yáñez, en el volumen primero de su Historia Natural de 1844, modifica la subdivisión de los Infusorios en Rotíferos y Poligástrios.

También de 1844 data la zoología de Milne-Edwards, traducida por Juan Antonio Monedero y editada por Pio Baroja en San Sebastián. La extensión y profundidad de la obra contrasta con la limitada descripción que hace de los Infusorios. En concreto de los Monades sólo dice "que parecen unos pequeños puntitos volteando en el agua en que nadan". También representa gráficamente estos organismos.

La falta de interés por estos seres es aún más manifiesta en la obra de Aquiles Richard, Elementos de Historia Natural Médica, traducida por Bartolomé Obrador y editada en Madrid, Imprenta del Colegio de Sordo-Mudos y Ciegos. En el Tomo segundo de 1846 se cita a los Infusorios únicamente en la tabla que reproduce la clasificación de los animales de Cuvier. Esta situación indica con claridad que los naturalistas de mediados del siglo XIX no relacionaban los procesos patológicos con la existencia de los microorganismos.

En el Manual de Historia Natural de Manuel María José de Galdo, catedrático de esta materia en la Universidad de Madrid, editada en Madrid en 1849 por B. González, aparecen los infusorios como: "animales microscópicos, gelatinosos, transparentes, homogéneos, polimorfos y contràctiles, que se se mueven tan solo por la irritabilidad escitada. Viven (como lo dice su nombre) en las infusiones y en varios líquidos, entre ellos en el vinagre". Los divide en Rotíferos y Homogéneos. Entre estos últimos incluye las Monas.

En el Curso de Historia Natural aplicado a la Medicina de Patricio de Salazar Real Rodríguez, catedrático de la asignatura en la Facultad de Medicina de la Universidad Central, editado en Madrid en 1855, Imprenta de la Compañia de Impresores y Libreros del Reino, se refiere a los Infusorios como imperfectamente conocidos y carentes de aplicaciones médicas.

En el volumen VIII de la obra Los Tres Reinos de la Naturaleza, dirigido por M. M. J. de Galdo y publicada por Gaspar y Roig en Madrid en 1857 se hace una amplia referencia al conocimiento de la época de los infusorios (protozoos) citando los trabajos de Christian Gottfried Ehrenberg (página 517), el incansable investigador de estos organismos y que había acuñado el término bacteria en 1838.

En los Elementos de Zoología de Laureano Pérez Arcas, cuya segunda edición apareció en Pinto en 1863 (la primera se publicó dos años antes), se incluye entre los Fitozoos a los Infusorios y dentro de estos aparecen el género Monas. Esta misma situación se refiere en la sexta edición de 1886.

En los Elementos de Ciencias Físico-Químicas y Naturales de Manuel Pérez García, publicados en 1876 en Madrid por Saturnino Calleja Fernández se puede leer: "Los infusorios comprenden los vorticellos y el paramención, que viven en infusiones vegetales, y los mohos y microbios, en los animales, desarrollándose muchos de ellos en las fermentaciones pútridas, acéticas y alcohólicas".

En la cuarta edición de los Elementos de Historia Natural de José Albiñana, editada en Lérida por José Plá Pages, en 1889, puede leerse al describir los Infusorios: "Las cercomonas y tricomonas que viven en el intestino y vagina de la especie humana; las monas que contienen formas redondeadas y carecen de pestañas vibrátiles; ... y todos los microbios de Pasteur deben incluirse en esta clase".

En ninguno de los tratados de botánica aparecidos en España con anterioridad al último decenio del siglo XIX se cita a las bacterias. 

La primera referencia que rompe con esta rutinaria exposición de los microorganismos, la encontramos en la Historia Natural de Ignacio Bolivar, Salvador Calderón y Francisco Quiroga editada en 1890. En ella aparecen las bacterias formando las Bacteriáceas incluidas entre las Algas Cianofíceas y los Protozoos clasificados en Moneras (Sarcodarios), Rizópodos, Gregarios (Esporozoarios), Flagelados e Infusorios.


 

La Microbiología en España (4)

5. Referencias  a la obra de Pasteur y otros microbiólogos en publicaciones científicas españolas

 La Academia de Ciencias publicó a partir de 1850 la Revista de los Progresos de las Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, publicación que se prolongo durante todo el siglo XIX. Básicamente, incluye en sus páginas referencias a publicaciones aparecidas en el extranjero. Sirve para hacernos una idea de la información disponible en español sobre los descubrimientos y trabajos científicos más relevantes. Por lo que respecta a la microbiología, sus artículos pueden agruparse en los tres temas citados anteriormente, es decir, generación espontánea, fermentaciones y enfermedades infecciosas. Cronológicamente podemos citar:

1850. Previamente a la referencia de sus trabajos microbiológicos, Pasteur había sido citado en publicaciones españolas por sus estudios químicos. En 1848 Luis Pasteur descubrió la composición del ácido racémico al separar los dos tipos de cristales que lo constituyen y comprobar que eran imagen especular uno del otro. En el Tomo I de la Revista aparecido en Madrid en 1850, Imprenta de la V. de Perinat y Compañía, páginas 161-168, se describen las experiencias que Luis Pasteur había publicado en Comptes rendus., núm, 17, octubre de 1849.

1851. El mismo tema es tratado en el Tomo II, páginas 203 a 214, en una referencia al publicado en L'Institut en 1850 y titulado Informe presentado á la Academia de Ciencias de Paris por los señores Biot, Chevreut, Dumas, Regnault y Balard, acerca de la Memoria de Mr. Pasteur, titulada: Nuevas investigaciones acerca de las relaciones que pueden existir entre la forma cristalina, la composición química y la facultad rotatoria de los cuerpos.

1862. En el tomo XII de la Revista de los Progresos de las Ciencias Exactas, Físicas y Naturales se hace dos referencias a los trabajos de Pasteur sobre la fermentación acética. En uno de ellos, páginas 536 a 543, se publica una nota sobre la publicación aparecida en Cosmos en el mismo año, titulada Sobre los micodermos, y un nuevo procedimiento industrial de fabricación del vinagre. Dicha nota trata de la fermentación acética por el entonces denominado Mycoderma aceti.

El otro trabajo, páginas 468 a 479, refiere el publicado por Deherain en L'Ami des Sciences, 1862. En él se cita además de a Pasteur a Liebig y Berthelot y discute el hecho de que las fermentaciones sean procesos derivados de la acción de organismos vivos.

1863. En el tomo XIII de la misma revista, de 1863, en las páginas121 a 125, se hace mención de los análisis microscópicos del aire llevados a cabo por Pouchet y Pasteur. Del primero dice que "ve ó cree ver casos de generación espontánea". De Pasteur cita "que los diversos líquidos no entran en fermentación sino cuando se ponen en contacto con el aire que contenga las partículas habitualmente suspendidas en este fluido".

1864. En el tomo XIV de la revista, páginas 209 a 216 y 265 a 275, incluye el artículo de Pasteur titulado Estudios acerca de los vinos.

1864. En el mismo tomo se incluye en la página 382 una noticia bajo el título de Animalillos en la sangre humana en la que se llama la atención de la presencia de los bacterium en la sangre de un hombre muerto a consecuencia de la fiebre tifoidea.

1865. En el tomo XV de la misma revista se vuelve a tratar el mismo tema de la generación espontánea, esta vez desde una nota de Fromentel. En el artículo se cita a Pasteur y Pouchet.

1867. En la página 380 del tomo XVII de la misma revista, se citan en un artículo titulado Enfermedad de los gusanos de seda, los experimentos que Pasteur realizó en Alais y Valenciannes alimentando a los gusanos de seda con hojas contaminadas y que demostraron que dicho material era el responsable de la enfermedad.

1876. En las páginas 240 a 245 del tomo XIX de la misma revista se hace una referencia al trabajo publicado en Comptes rendus mensuels de l'Acadèmie des sciences de Berlin de 1871, y que titula: Breve resúmen de las investigaciones que desde 1847 se han seguido acerca de los gérmenes orgánicos invisibles á la simple vista y suspendidos en la atmósfera por Mr. Ehrenberg. En esta referencia se afirma el hallazgo general de microorganismos vivos en las muestras de polvo atmosférico.

En el mismo tomo, páginas 359 a 362, se incluye un artículo de Donné titulado Nuevos experimentos acerca de las generaciones llamadas espontáneas y publicado en Comptes rendus de 1872. En él se citan los trabajos de Pasteur que consisten en la manipulación de sustancias orgánicas privadas de los gérmenes que pueden contener.

En el mismo tomo se hace referencia de una carta de J. Seynes a Pasteur que trata de las pretendidas transformaciones de las bacterias y de las mucedineas en fermentos alcohólicos.

 


 

La Microbiología en España (y 5)

 

En este número, TERMILA termina la reseña de algunas de las obras relativas a la Microbiología publicadas en España durante el siglo XIX y primer tercio del XX.

Para enmarcarlas podemos referir una serie de acontecimientos destacados en el desarrollo de esta ciencia en nuestro país:

1884. Ferrán prepara una vacuna contra el cólera.

1885. Ferrán aplica su vacuna durante la epidemia de cólera en Valencia.

1887. Ferrán prepara una vacuna antitífica.

1887. Se crea el Laboratorio Microbiológico Municipal de Barcelona nombrándose a Ferrán primer director del mismo.

1898. Se publica el primer tratado de Microbiología escrito por un autor español, Luis del Río y Lara.

1899. Se crea el Instituto de Vacunación, Sueroterapia y Bacteriología de Alfonso XIII en el seno de la Dirección General de Sanidad.

1900. Se crea la primera cátedra de Microbiología en  España en la Facultad de Farmacia de Madrid. Su primer titular Francisco de Castro y Pascual fue nombrado en 1910.

1906. Turró sustituye a Ferrán en la dirección del Laboratorio Microbiológico Municipal de Barcelona.

1915. Ferrán recibe de Francia el premio Breant.

 

6. Algunas obras de Jaime Ferrán

Jaime Ferrán Clúa (Corbera del Ebro, Tarragona, 1852-Barcelona, 1929), publicó Teoría sobre la profilaxis del cólera morbo asiático en la Gaceta  Médica Catalana, vol. 7, pág 498-501 (1884).

En 1885 publicó en la Revista de Ciencias Médicas de Barcelona, volumen XI, páginas 147-150, El cólera experimental en el hombre. Microglobulia determinada por el peronóspora barcinonae. Maduración artificial de los esporos de este parásito.

En el volumen 8 (1885) de la misma revista aparece el artículo Los trabajos del Doctor Ferrán sobre el Cólera de Ricardo Botey  y el informe redactado por Carreras, Bertrán, Giné, Roig y Bofill, Soler y Rodríguez Méndez  Micro-organismo colerígeno de Ferrán.

Ferrán siguió publicando en la Gaceta Médica Catalana. En el volumen 9 de 1886 apareció el trabajo firmado junto a Paulí, El principio activo del Bacilo-coma como causa de muerte y de inmunidad.

En 1886 en colaboración con Gimeno y Pauli publicó La inoculación preventiva contra el cólera asiático, un volumen editado en Valencia por Ramón Ortega en cuarto, de 337 páginas.

En 1901 se publicó en Barcelona editado por Sabater y Claveroel panfleto Instrucciones para la aplicación de la vacuna contra la rabia según el método supra-intensivo del Dr. Ferrán.

En 1907 publicó en colaboración con Federico Viñas y Cusí y Rosendo de Grau La Peste Bubónica. Apareció en Barcelona, editado por los Sucesores de F. Sánchez, en un volumen en cuarto de 629 páginas. Se trata de la memoria correspondiente a la epidemia de Oporto de 1899 junto con la referencia a las epidemias de peste ocurridas en Barcelona.


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