Nº 18                  Febrero-Marzo, 2004


EDITORIAL

La Bioquímica en España en el siglo XIX (2)

En este número, TERMILA prosigue la reseña de algunas de las obras relacionadas con la Química Biológica publicadas en España durante el siglo XIX y primer tercio del XX.

2ª y 3ª Etapas. Periodo de catástrofe y etapa intermedia (1808-1868)

Durante la primera mitad del siglo XIX, el desarrollo de conceptos tales como las teorías iónica y de las soluciones, las leyes de la combinación o el concepto de peso equivalente, permitió averiguar los constituyentes de los compuestos químicos (análisis cualitativo) y la determinación de la cantidad existente (análisis cuantitativo). Estos métodos analíticos fueron sistematizados por Fresenius (1818-1897) a mediados del siglo.

El análisis de los compuestos orgánicos presentes en los seres vivos junto a la síntesis en el laboratorio de alguno de ellos condujo al desarrollo de la química orgánica. Justus von Liebig (1803-1873), también a mediados del siglo XIX, representa una de las máximas figuras en este campo.

En aquella época se consideraban los procesos químicos que tienen lugar en las plantas  como complementarios de los que se desarrollan en los animales y así von Liebig creía que el metabolismo animal consistía en una ruta sencilla, unidireccional, en la que los materiales aportados, básicamente proteínas e hidratos de carbono de origen vegetal, eran excretados como productos degradados tales como la urea y dióxido de carbono. El descubrimiento de Claude Bernard ( 1813-1878) de la síntesis y degradación del glucógeno por el hígado, demostró que el metabolismo animal era más complejo.

En este periodo, las obras publicadas en nuestro país relativas a la química de los seres vivos corresponden a tratados de autores españoles aplicados fundamentalmente a la farmacia, medicina o agricultura y a traducciones de obras de alguno de los científicos más valorados internacionalmente.

En 1817 aparecieron las Lecciones Elementales de Chimia del catedrático del Real Colegio de Medicina y Cirugía de Cádiz Juan Rodríguez Jaén. Según indica en la portada, las Lecciones están dirigidas a los alumnos de medicina  y están basadas en los escritos de Fourcroy. La obra se publicó en Cádiz por Manuel Bosch, en un volumen en octavo de XXIV+206 páginas y una hoja de erratas. Se dedican los capítulos XIII a XV a las materias vegetales y fermentación y los capítulos XVI y XVII a las materias animales. No representa ninguna novedad sobre las obras de los decenios anteriores.

En 1818 se publicaron los Elementos de Química Médica de Orfila (Mahón, 1787-París, 1853), traducidos por el mismo autor de la edición original francesa de 1817. La obra apareció en Madrid editada por Francisco de la Parte en dos volúmenes en cuarto, de XVI+554 páginas y doce láminas fuera de texto con 68 figuras y XII+512 páginas y dos láminas fuera de texto con 6 figuras, respectivamente. El segundo volumen está dedicado, entre otros temas, a describir las materias de origen vegetal y animal. También Orfila sigue en esta obra las líneas clásicas de los tratados de química anteriores.

En 1829 apareció la Química aplicada a la Agricultura de Chaptal vertida al español por Juan Plou y editado en Barcelona por José Rubio. La obra se publicó en dos volúmenes en cuarto, de XXXII+215 páginas+2 hojas (tabla de materias y erratas) y 318 páginas y dos hojas (tabla de materias y erratas) y un cuadro plegado, respectivamente.

El médico higienista Francisco Méndez Álvaro (Pajares, Ávila, 1806-Madrid, 1883) en colaboración con M. Nieto Serrano, dirigió la publicación de una serie de prontuarios de Ciencias Médicas destinados a los alumnos de medicina. El tomo dedicado a la química apareció en Madrid en 1847 y fue redactado por Juan Chavarri, en un volumen en octavo de 204 páginas.

En 1845 se publicó en Cádiz, editada por la Sociedad de la Revista Médica, la obra Química Orgánica aplicada a la Fisiología Animal y a la Patología de Justus von Liebig (Darmstadt, 1803-Munich, 1873), en un volumen en cuarto de 271 páginas y 2 hojas de índice y erratas.

En 1850 se publicaron en Barcelona, editadas por A. Frexas, las Cartas Químicas del mismo autor. El volumen en cuarto de 239 páginas, trata, entre otras materias de la relación de la química con la fisiología, de los alimentos y del crecimiento del organismo animal, de la circulación de la materia en los reinos vegetal y animal y del origen del carbono y del nitrógeno en los vegetales. El tratamiento de los procesos transformativos de los compuestos químicos en los seres vivos constituye  la novedad de esta obra. 

De 1849 es el Resumen de las Lecciones de Química de Dumas (Alès, 1800-Cannes, 1884). La obra, un volumen en octavo de 518 páginas y 2 láminas plegadas fuera de texto con 13 figuras, apareció en Madrid, editado por Jaimebon y Compañía. Las últimas cinco lecciones están dedicadas a los compuestos orgánicos.

Francisco Carbonell y Font (Barcelona, 1792-Barcelona, 1854), hijo de Francisco Carbonell y Bravo, tradujo la segunda edición de la Química de Jean Girardin. La obra apareció en Madrid en 1854 en dos volúmenes en cuarto y el autor la divide en química mineral, vegetal y animal.

En 1853 se publicó en Madrid la obra Análisis Química Cuantitativa  del alemán K. R. Fresenius, un volumen en cuarto de 375 páginas y 69 figuras, editado por Manuel A. Gil. El capítulo VI trata del análisis de las sustancias orgánicas.

En 1867 se publicó en Madrid, editado por J. M. Ducazcal, la obra Lecciones de Filosofía Química del francés C. A. Wurtz (1817-1884), un volumen en cuarto de 241 páginas y una hoja con el índice. Trata de una serie de conceptos básicos de química moderna.


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