Nº 20 Junio-Julio, 2004
EDITORIAL
La Bioquímica en España en el siglo XIX (y 4)
En este número, TERMILA termina la reseña de algunas de las obras de Bioquímica publicadas en España durante el siglo XIX y primer tercio del XX.
4ª Etapa. Periodo de Revolución y de Restauración (Conclusión)
En esta época destacó el químico Antonio de Gregorio Rocasolano (Zaragoza, 1873-Zaragoza, 1941), catedrático de la Facultad de Ciencias de su ciudad natal a partir de 1902. Sus publicaciones versan fundamentalmente sobre la química de los coloides y sobre bioquímica agrícola y médica. Uno de sus primeros trabajos fue Estudio químico de la harina y del pan, editado en 1895 por M. Ventura en Zaragoza. Este trabajo se publicó en un volumen en cuarto de 108 páginas y una hoja (índice). El autor se lo dedicó a su paisano Tomás Castellano, por entonces ministro de ultramar y destacado impulsor de la industria harinera.
Fue autor de Estudios químico físicos sobre la materia viva, cuya 2ª edición apareció en 1917 en Zaragoza editada por Gregorio Casañal en un volumen en cuarto de 358 páginas y 90 figuras.
En 1928 apareció en Zaragoza su Tratado de Bioquímica, editado por Gambón en un volumen en cuarto de 612 páginas e ilustrado con 35 figuras.
En 1929 apareció la Química para Médicos y Naturalistas, escrita en colaboración Luis Bermejo Vida, catedrático de Química Orgánica en Madrid. Fue publicado por Ramona Velasco en un volumen en cuarto de 937 páginas, una hoja y 58 figuras.
Entre 1933 y 1939 aparecieron los tres volúmenes de su obra Aportación Bioquímica al problema agrícola del Nitrógeno. El volumen primero apareció en Zaragoza, editado por Gambón en cuarto y 175 páginas. El volumen tercero se publicó también en Zaragoza por El Noticiero en cuarto de 186 páginas.
José Giral y Pereira (Santiago de Cuba, 1879-México, 1962), discípulo de Rodríguez Carracido y catedrático de bioquímica en la Universidad de Madrid, escribió Análisis orgánico funcional. Identificación sistemática de especies químicas, un volumen en cuarto de 636 páginas, editado en Madrid por Victoriano Suárez en 1913.
En colaboración con Obdulio Fernández, publicó entre 1926 y 1928, el Tratado de Química Orgánica pura y aplicada a las Ciencias médicas. La obra en se publicó en tres volúmenes de los cuales los dos primeros se deben a Giral. Dos volúmenes en cuarto de VIII +346 páginas y 113 figuras = 593 páginas respectivamente. Corresponden a Parte General y a los Compuestos Acíclicos de la Parte Descriptiva.
A Obdulio Fernández y Rodríguez, nacido en 1883 en Frias, Burgos, catedrático de la Facultad de Farmacia de Madrid, se debe la Parte descriptiva de los compuestos cíclicos, Tomo III del Tratado referido. Un volumen en cuarto de 616 páginas.
Obdulio Fernández en 1912, siendo catedrático de la Facultad de Farmacia de Granada, publicó su memoria Principios bioquímicos de la farmacodinamia sintética, en un volumen en cuarto de 211 páginas.
En 1926 publicó la obra Arquitectura molecular de los agentes terapéuticos, editado por A. Medina en Toledo, en un volumen en cuarto de 238 páginas.
Por esta época eran ya numerosas las publicaciones sobre bioquímica debidas tanto a autores españoles como traducciones al español de obras de bioquímicos extranjeros. Ejemplo de los primeros podemos citar a Florencio Bustinza Lachiondo, discípulo de Obdulio Fernandez y autor de diversos artículos como Sobre la constitución química de los taninos y su papel fisiológico publicado en Conferencias y Reseñas Científicas de la Real Sociedad Española de Historia Natural, Tomo IV, páginas 73-81 (1929).
Como ejemplo de traducciones podemos citar algunas obras como el Manual de Química Clínica de Supino, traducida y ampliada por Augusto Pí y Suñer, el la cual se describen las técnicas de análisis de los materiales biológicos. Se publicó en 1907 en Barcelona editada por Gustavo Gili en un volumen en octavo de 228 páginas, 19 figuras y XI láminas.
En 1914 se publicó la obra Fermentos defensivos del Organismo Animal de Emil Abderhalden, interesante por la descripción de las técnicas de investigación bioquímica, diálisis y tecnicas polarimétricas. Hay que hacer constar que Abderhalden fue autor de un monumental Handbuch der biologischen Arbeitsmethoden. La traducción española de Fermentos defensivos se publicó en Barcelona, editado por Estvdio en un volumen en cuarto de XVI+199 páginas, 11 figuras y 2 láminas.
En 1928 se publicó en Barcelona, editado por Labor el Compendio de Bioquímica de P. Rondoni en un volumen en cuarto de XIII+855 páginas y 20 figuras.
Como ejemplo de pequeños manuales divulgativos que aparecieron en este periodo, podemos citar Introducción a la Bioquímica de Walther Löb publicada en Colección Labor en 1929. Se editó en Madrid en un volumen en octavo de 143 páginas y 19 figuras.
También en 1929 se publicó en Madrid la obra de Pryde, Recientes Adquisiciones en Bioquímica. La obra fue editada por Javier Morata en un volumen en octavo de XIII+428 páginas y 38 figuras.
Por ultimo citaremos dos obras de interés histórico para la bioquímica española. La primera, Química Fisiológica de Leopoldo López Pérez, apareció en 1922 en Madrid editada por Saturnino Calleja. Puede considerarse como el primer manual de prácticas de bioquímica de un autor español. La obra corresponde a un volumen en octavo de 194 páginas.
La segunda obra es Elementos de Bioquímica de Severo Ochoa, quien recibiría en 1959 el premio Nobel de Fisiología y Medicina por la síntesis del ARN, escrita en colaboración con J. Hernández Guerra en 1927. La segunda edición fue editada por la Editorial España en Madrid en 1929, en un volumen en cuarto de 271 páginas y 30 figuras.