Nº 5                   Diciembre, 2001-Enero, 2002


EDITORIAL

Real Sociedad de Medicina y demás Ciencias de Sevilla

En 1766 la Real Sociedad de Medicina de Sevilla publicó sus Memorias Académicas como extracto de las obras y observaciones presentadas en ella en el año de 1765. Constituyen un volumen de 15x10 cm, de 32 hojas, 649 páginas y cuatro láminas, impreso por Francisco Sánchez Reciente, impresor de la Sociedad. 

Según explica en la dedicatoria a Carlos III, el monarca no solo admitió a la Sociedad, si no que dio los medios y determinó la publicación de los trabajos de la misma. La dedicatoria fue firmada por el Vicepresidente de la Sociedad, Francisco de Buendía y Ponze, los Consejeros Cristóbal Nieto de Piña y Juan de Pereyra y por el Primer Secretario, Bonifacio Ximenez y Lorite.

En el prólogo se dice que la Sociedad  fue creada en el siglo XVII. En 1697 (por error, evidentemente, se escribe mil setecientos noventa y siete  no  recogiéndose esta circunstancia en la fe de erratas del final del volumen), comenzaron a reunirse regularmente "un corto número de sujetos muy acreditados de Sevilla, movidos por un común impulso y deseo de hacer mayores progresos en sus respectivas Facultades". Estos personajes fueron Juan Muñoz de Peralta, Miguel Melero Ximenez, Leonardo Salvador de Flores, Juan Ordoñez de la Barrera, médico cirujano de la reina Mariana de Austria, Miguel de Boix, y el médico cirujano Gabriel Delgado y Alonso de los Reyes. Constituyeron unas Ordenanzas que fueron aprobadas por el Real Consejo de Castilla el veinticinco de mayo de 1700. Felipe V la acoge bajo su protección en Cédula fechada en Barcelona el uno de octubre de 1701. Su objetivo fue el estudio de la "verdadera física", medicina, cirugía, química y botánica.

Felipe V, aconsejado por su primer Médico, José Cervi, de la conveniencia de disponer en el Reino de Academias a semejanza de la Real Academia de Ciencias de París, dio una Real Cédula en el Puerto de Santa Maria el veintisiete de agosto de 1729,  por la que se concedía a la Sociedad de Sevilla un donativo de "trescientas toneladas sobre flota o galeones" para librería y casa y cien toneladas anuales a repartir entre sus miembros.

En 1736 aparte de aprobar nuevas Ordenanzas, la Sociedad dio a luz un tomo de Disertaciones,  su única publicación hasta los Anales de 1766.

Por entonces la Real Sociedad de Medicina y Ciencias de Sevilla estaba constituida por seis Socios Honorarios, dos Médicos de la Real Cámara, dos Cirujanos de la Real Familia y dos Boticarios de la Casa Real, veinte Socios de Número, doce Médicos, cuatro Cirujanos y cuatro Boticarios, diez Socios Supernumerarios en ejercicio, seis Médicos, dos Cirujanos y dos Boticarios, un Espagírico (normalmente uno de los Boticarios de Número), un Boticario, un Anatómico, un Matemático y un Revisor de Libros. Se aconsejaba cultivar todas las Ciencias por parte de la Sociedad y se trataba de vincular a la Universidad, reservando al Claustro de Doctores Médicos tres plazas de Número y dos Supernumerarias.

Las labores de gobierno de la Sociedad eran desempeñadas por un Presidente, normalmente el primer Médico del Rey, un Vice-Presidente, que en ausencia de aquel tenía todas sus facultades, dos Consejeros (Conciliarios), un Secretario, un Fiscal y tres Claveros.

Aparentemente, aquellas buenas intenciones no duraron, ya que la dotación fue suspendida entre 1738 y 1751, año en que Fernando VI la restableció a satisfacción de la Sociedad.

La Sociedad celebraba sus Asambleas todos los jueves desde el primero de enero hasta el inmediato después de la Pascua del Espíritu Santo y desde el primero después de San Lucas hasta ocho días antes de Navidad. Una vez asistido a la Misa, comenzaban las Juntas a las diez de la mañana. Por espacio de media hora un Socio leía un tema señalado (Lección), replicando a continuación cuatro Socios. Las materias a tratar eran elegidas por los Socios y aprobadas por el gobierno de la Sociedad.

Además de estas Asambleas o Juntas Ordinarias, había otras extraordinarias motivadas por temas económicos, epidemiológicos o de salud pública.

Las Lecciones presentadas en las Memorias de la Sociedad de 1766 fueron:

1. Quirúrgica. De la Corrosión de los huesos, por Francisco Pizarra (Páginas 1-14).

2. Médica. De cuanta utilidad sea la abstinencia cibaria, para conservar la salud, y curar las enfermedades, por Juan de Pereyra (Páginas 15-28).

3. Quirúrgica. Del uso de los caústicos aplicados sobre la parte erisepelada, por Juan de Herrera (Páginas 29-41).

4. Quirúrgica. Si hay alguna clase de abscesos procedidos de supuración circulante en los humores, su caracter específico, y más arreglada curación, por Juan Sixto Rodríguez (Páginas 41-52).

5. Médica. Si se siga alguna utilidad práctica a la Medicina, mirando la Sangre sacada de los enfermos por medio de la sangría, por Cristóbal Nieto de Piña (Páginas 53-79).

6. Quirúrgica. Si en los Cancros ocultos se deba preferir siempre el no curarlos al curarlos, por Bartolomé Calero (Páginas 80-103).

7. Médica. Varias Reflexiones prácticas sobre la Perlesia, y el más seguro método de curarla, por Carlos Manuel Serrano (Páginas 103-110).

8. Quirúrgica. Si sea posible, y por qué medios, restituir la vista al herido en el ojo, con ofensa de las túnicas, y efusión de los humores, por Gregorio de Arias (Páginas 111-128).

9. Químico Farmacéutica. Si los aceites esenciales alterados por el tiempo sean restituibles por el Arte a su primera virtud, y porqué medios?, por José Olivares (Páginas 123-127).

10. Médica. Que persuade deberse poner en práctica los Baños generales de Agua tibia para la curación de las Pleuresias, por Diego José Velazquez Ojeda (Páginas 127-132).

11. Médico-Legal. Si la efusión de la sangre por la herida en el Cadaver a presencia, del que se presume occisor, haga prueba, y haciéndola, qué género de ella para la imposición de pena, por Andrés Pérez Rosales (Página132-144).

12. Médica. Que expone la más verosimil-Teoría de las enfermedades del pecho, en que se deponen materiales purulentos: preséntase un Kermes balsámico, con que se han logrado algunas curaciones singulares, por Sebastián Herrero y Reyna (Páginas 144-159).

13. Química. De qué naturaleza sea el ácido de el Vinagre, y si contenga algún espíritu inflamable?, por Miguel Gonzales Corvacho (Páginas 160-167).

14. Quirúrgica. Del modo, y Cautelas prácticas de la operación del Paracentesis en la Hydropesía Ascitis, por Antonio Gómez Espinosa (Páginas 167-172).

15. Médico-Legal. Sobre la Lepra, para servir a los Reales Hospitales de San Lázaro, por Bonifacio Ximenez y Lorite (páginas 173-345).

16. Química. Del opio, y si su destilación sea de alguna utilidad en la Medicina?, por Antonio José Correa (Páginas 346-362).

17. Moral-Físico-Médica. Si en las que murieron, confiando antes al Médico, para su curación, bajo de secreto, estar ilícitamente embarazadas, pueda aquel descubrirlo, para atender a la vida espiritual del feto, disecando a su madre, por Domingo Bueno (Páginas 363-376).

18. Médica. En que se expone el Aphor. 27 de la Secc. 2. de Hipócrates, por Manuel Pérez Delgado (Páginas 376-386).

19. Médica. Si en la curación de las Tercianas antiguas, y rebeldes convenga usar Diaforéticos fuertes, por Pedro García Brioso (Páginas 387-397).

20. Oración Inaugural. Sobre el origen, y calidad de las Aguas dulces potables de Sevilla, su ensayo, y elección con el modo, para preservarlas de las alteraciones, que pueden padecer en sus tránsitos, por Francisco de Buendía y Ponze (Páginas 398-514).

21. Quirúrgica. De las verdaderas señales de la Ulcera de la Vejiga urinaria, y método de curarla, por Francisco Pizarra (Páginas 515-523).

22. Médico-Moral. Si se puede algunas horas después de muerto vulgarmente algún sujeto, absolverle?, por Pedro de Silva (Páginas 524-537).

23. Médico-Práctico. Sobre la observación de una calentura Hectico-Mesentérica, con el auxilio de remedios externos, por Juan de Pereyra (Páginas 538-548).

24. Médica. Si el Mercurio pueda ser remedio de algunas Calenturas, cuyo origen no sea la lue venérea?, por Benito Timonero (Páginas 549-559).

25. Médica. De las anhelaciones, o enfermedades de falta de respiración, originadas por afecto convulsivo de las partes, que sirven a esta acción, exponiendo su Teoría, conforme a mejores principios, y un Kermes coralino áureo, con que se han conseguido algunas curaciones raras, por Sebastián Herreros y Reyna (Páginas 560-570).

26. Quirúrgica. Si en las heridas de pequeño foramen, en que hay necesidad de extraer alguna sangre, humor, u otra cosa en ellas contenida, convenga hacerlo con la succión por la boca humana, o si haya otro medio más fácil, y seguro, para conseguirlo?, por Juan Sixto Rodríguez (Páginas 571-634).

27. Experimentos Físico-Médicos. Examen Químico-hidrostático-hidráulico de las aguas del Río, Fuente del Arzobispo, y Caños de Carmona (Agua); producción de Fuego, mediante la mezcla de distintos licores, y materias (Fuego); y aparición, y resulta de diferentes colores (Luz), por Antonio José Correa (Páginas 635-649).


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