Nº 9 Agosto-Septiembre, 2002
EDITORIAL
La Fisiología en España en el siglo XIX (3)
En este número, TERMILA continua editando la reseña, iniciada en números anteriores, de algunas de las obras de fisiología publicadas en España durante el siglo XIX.
3. Bibliografía española sobre Fisiología en el periodo intermedio (1833-1868)
La vida científica española, sumida en una profunda crisis por la situación política e institucional del reinado absolutista de Felipe VII, solamente se normalizó de forma lenta y progresiva a lo largo de los tres decenios posteriores de predominio liberal. La transformación que en Europa sufrió el estudio de la Fisiología desde las concepciones especulativas vitalistas y de la Naturphilosophie hasta constituirse como una ciencia experimental, tuvo su expresión en España con marcado retraso.
Por los años en que J. Müller publicaba su Handbuch der Phisiologie des Menschen, Antonio Ribot, que llegó a ser un escritor y político de renombre, redactó y publicó en Barcelona un compendio de las lecciones de Fisiología dadas por el catedrático Juan Ribot. El contenido de estas lecciones es prácticamente el mismo que el de las obras del periodo anterior.
En el prólogo de esta obra, el redactor menciona la costumbre de los estudiantes de aquellos años de utilizar copias manuscritas de los Elementos sucintos de Fisiología de Juan Ribot de 1822, debido a su escasez . A este contexto pertenece la obra titulada Fisiología arreglada a las explicaciones de Dn Joaquin Hisern. Curso 1848 a 1849 de Dionisio Lopez Sanchez Regadera, manuscrito de 85 páginas, cuya portada reproducimos.
Joaquín Hysern (1804-1883), natural de Bañolas, fue catedrático de Fisiología en la universidad Central. Partidario de la ciencia experimental, practicó vivisecciones a partir de 1836. Se le menciona como ejemplo demostrativo del ambiente cultural de la época ya que en 1850 fue acusado de mal profesor debido al uso, supuestamente excesivo, de la experimentación en sus enseñanzas.
En 1857, Marcos Bertrán y Pastor, catedrático de Fisiología en la Universidad Literaria de Barcelona, publicó unos Rudimentos de Fisiología, que según indica en la portada corresponden a un resumen de sus lecciones. En el prólogo coloca esta materia dentro de las ciencias naturales de observación y experimentales pero no duda en afirmar que su obra está escrita con sencillez y escolásticamente. De hecho, sigue idéntica línea de todas las obras citadas anteriormente, cuyo objetivo era dotar a los alumnos de un texto apropiado. Ofrecemos la portada de la misma, correspondiente a un ejemplar que perteneció al naturalista Padre Manuel Bordás, uno de los pioneros de los estudios genéticos en España en las primeras décadas del siglo XX.
Conviene mencionar que en este periodo aparecieron obras de fisiología de buen nivel debidas a profesores de Escuelas de Veterinaria. Tales son los casos de Casas de Mendoza y de Martínez de Anguiano. En 1834, Nicolás Casas de Mendoza, catedrático en Madrid, publicó sus Elementos de Fisiología y de 1864 es la 3ª edición de sus Elementos de fisiología comparada de los animales domésticos (Madrid, Angel Calleja). Pedro Martínez de Anguiano, catedrático de Fisiología e Higiene en la Escuela Veterinaria de Zaragoza publicó una interesante obra titulada Recopilación histórico-bibliográfica de la circulación de la sangre en el hombre y los animales (Zaragoza, Agustín Peiro)
Como puede observarse, el ejemplar reproducido de Casas de Mendoza lleva la firma de Pedro M. de Anguiano.
A pesar de que las obras mencionadas hablan del lento progreso de la Fisiología en España, en este periodo se dispuso de traducciones de relevantes publicaciones de fuera de nuestras fronteras. En 1843 se publicó el Nuevo Tratado de Fisiología del Hombre, traducción de la 1ª edición de la Physiologie élémentaire de l'homme, que J.-L. Brachet había publicado en 1837 en colaboración con Fouilhoux. La edición española fue publicada en Madrid por la Viuda e Hijos de Calleja, en dos tomos en 8º, de 636 y 568 páginas respectivamente.
En 1846 apareció la traducción española, a través de una edición francesa, del Tratado de Fisiología de Johannes Peter Müller, en la cual el médico alemán recogía todo el saber fisiológico de la época. La obra se editó en siete tomos en 8º, en Madrid por Ignacio Boix.
El propio Nicolás Casas en colaboración con el médico Francisco Alvarez redactaron un Compendio de Fisiología de Johannes Müller que se publicó en 1847 en Madrid por la Viuda e Hijos de Calleja, en un volumen en 8º de 487 páginas
En 1868 se publicó la 2ª edición del Tratado de Fisiología Humana de J. Beclard, Madrid, Carlos Bailly-Bailliere, interesante por ofrecer una relación de las principales obras de Fisiología publicadas, según indica el texto, desde Haller hasta nuestros días, algunas de ellas con indicación de su traducción al español.